Datos curiosos para distraerte

A veces la vida de los negocios puede ser muy complicada y estresante por eso queremos distraerte con algunos datos curiosos para que le digas adiós por un momento al estrés.

 

¿Estás listo?

 

Si tú crees que lo sabes todo, es posible que te equivoques y con estos datos puedas entretener cualquier reunión con interesantes conversaciones.

 

  1. Sony puedo comprar todos los derechos de las historias de Marvel en 1985, pero decidieron no hacerlo porque no lo consideraban relevante. ¡Qué gran error!
  2. Los nazis quemaron los libros de Sigmund Freud y cuando el psicoanalista lo supo exclamó: “Me alegra el avance, en la Edad Media me hubieran quemado a mí”.
  3. Angelina Jolie quiso contratar a un sicario para asesinarla, pero el hombre en cuestión la ayudó a cambiar de opinión. ¡Qué fuerte!
  4. En 1880 el director del observatorio de Harvard estaba tan molesto con su equipo de investigación que contrató a su empleada del hogar para ser directora de equipo, el resultado fue que ella describió la nebulosa Cabeza de caballo y clasificó decenas de estrellas.
  5. El líder de Green Day, nunca vende los asientos de primera fila porque decide darlos a las personas con boletos más económicos.
  6. Carrie Fisher, la famosa Princesa Leia, al enterarse de que un productor había abusado de una amiga cercana, envió una lengua de vaca al hombre con una nota que decía que si volvía a hacerlo, enviaría algo mucho más pequeño que le pertenecía a él.
  7. Arnold Schwarzenegger no pudo hacer el doblaje de Terminator en Alemán porque su acento se consideraba de pueblo y no combinaba con los estándares de la industria de ese país. 
  8. Cuando la reina Isabel visitó el set de Game Of Thrones, no se sentó en el trono de hierro como todos los fans debido a que el protocolo real no le permite sentarse en un trono extranjero. Así evitaría enfrentamientos políticos.
  9. En 1992 Nirvana dio un concierto en Argentina pero sus teloneras no dejaron felices a los asistentes y comenzaron a arrojarles barro. Kurt Cobain estaba tan molesto que saboteó en concierto tocando las canciones menos populares y teniendo fallos a propósito. Casi cancela y se niega a tocar Smells Like Teen Spirit.